Pinacoteca

sábado, abril 07, 2007

De cómo los recuerdos asaltan en los momentos más extraños

Viernes. 6 de abril. Es el cumpleaños de mi prima. No la llamo. No tengo su número. Olvido escribirle un email (nota: escribirle hoy, aunque sea dos días más tarde). Había decidido días atrás ir al cine con No-Apta. Ella escoge The lives of others (Das Leben der Anderen, La vida de otros). Yo no me opongo. Nos impresionan las escaleras eléctricas, que todo sea en cristal en el nuevo cinema. Una pena que no hay mejor vista que el Tren Urbano y un estacionamiento. Al entrar al teatro, nos quedamos boquiabiertas. ¡Los asientos parecían los de primera clase en un avión! Decidimos mudarnos al cine permanentemente...sino fuera por el costo de la taquilla...

Recuerdo entonces una vez que fui al cine, sola, en Boston. Los asientos eran de esos viejos, interconectados, en las salas grandes, donde uno se para en el lado izquierdo y lo siente la persona que se encuentra sentada en el lado derecho. Fui a ver una película que no era muy popular, lo evidenciaba la sala prácticamente vacía (creo que era All the pretty horses). Ya empezada, entró una pareja que se sentó en la esquina opuesta de la misma fila en la que me había sentado. Inmersa ya en la trama, comienzo a sentir un movimiento rítmico e incesante. Disimuladamente, miro hacia mi derecha y veo que la chica está sentada sobre el chico. La sala es bastante grande así que no puedo distinguir lo que hacen, sólo siento los movimientos en mi lado que llegan con unos segundos de retraso. Me encuentro frente a un dilema: ¿me muevo o me quedo en el mismo asiento? Ciertamente, mudarme no sería un problema en un cine prácticamente vacío pero no quería interrrumpir la intimidad de la pareja. Me quedé. Sentada. Como en una ola. Fuera del mar y lejos del agua. Sentí alivio cuando antes de terminar el film, vi una luz colarse de la antesala y me fijé que mi fila estaba una vez más, vacía.

En este nuevo cine, no pasaría eso. Las sillas tienen entre medio una mesita para poner el sushi, los sandwiches, el vino o el café que puedes comprar en la concesión. No hay rodillas dándote por detrás de la cabeza, ni pies tocando tus partes posteriores. Aquí, eres tu propio mundo. Casi olvidé que estaba en un cine. Me parecía más el teatro privado al que fui una vez en casa de un familiar de una amiga. Un cuarto dentro de la misma casa lleno de sillas La-Z-Boy, películas a granel y un sistema surround sound como el de cualquier cine. Pasé un día entero allí. Entré de día y cuando salí, ya la noche se había apoderado del cielo.

Termina la película. No-Apta y yo no podemos hablar. Nos ha dejado impresionadas.

- ¿Quieres una cerveza? - le pregunto.
- ¡Sí! - responde aliviada.

Nos sentamos a tratar de digerir la película, la comida, el ambiente, la cerveza.

Es viernes santo.

10 comment(s):

yo tuve exactamente la misma reacción que ustedes, en cuanto a las facilidades del cine claro. Hay unas salas que hasta tienen una curvatura, como en los teatros, como en los palcos de los teatros, y las sillas están levemente mirándose una a la otra, con una mesita redonda en el medio (no cuadrada como las salas que tienen las filas rectas). Ay, no sé. Yo vi Little Miss Sunshine esa primera vez que fui a Fine Arts Café, no olvidaré ni el cine ni la película.

Anyway, y qué tiene que ver que hayas olvidado el cumple de tu prima? Random thoughts overlap random thoughts, I know. Es una pregunta retórica. (aunque siempre se pueden contestar las preguntas retóricas).
bye

By Blogger Joel, at 08 abril, 2007 00:44  

lo del cumpleaños de mi prima no tiene que ver nada la verdad, excepto que es lo que asocio con el 6 de abril. estaba haciendo un ejercicio tipo fluir de conciencia canalizado, no sé si entiendes...ni yo me entiendo.

By Blogger Iva, at 08 abril, 2007 02:28  

aaaaaaaaaaaaaaaa
Buen cine, buena ambientación y buena conversación (con la cerveza que era muy necesaria)...y sí, era viernes santo, jaja.
Me alegro no sabes cuánto que se nos ocurrió esa idea. La película es maravillosa!! Todavía ando pensando en muchos aspectos que me trastocaron. Y el cine en sí mismo era impresionante. Y esas sillas...uuf, yo quiero una!!
ah, y la pareja esa de Boston, jaja...quizás eran más entretenidos que la película.
Nada, chica, estuvo genial todo!
un abrazote inmenso

by the way, a mí me encantó lo del cumpleaños de tu prima. Al principio recuerdas la fecha por el cumpleaños de tu prima con un toque de indiferencia, luego pasas a contar lo que realmente importó del día, jeje y al final, como último en la escala de importancia, señalas que era viernes santo. Genial!

By Blogger no apta para la humanidad, at 08 abril, 2007 12:52  

Este comentario ha sido eliminado por el autor.

By Blogger Elidio La Torre-Lagares, at 09 abril, 2007 13:30  

yo creo que el punto es que era viernes santo, y se supone que sea un día solemne and all that jazz. recuerdo que cuando pequeño, me decían que uno no iba a la playa en viernes santo, porque el mar se convertía en sangre.

realismo mágico o real maravilloso.

whatever.

el primer viernes santo que me fui a la playa con unos amigos, me quedé en la orilla, pero superado el asunto, me dediqué a beber cerverza...

cosas de como nos construyen.

By Blogger Elidio La Torre-Lagares, at 09 abril, 2007 13:32  

no apta - ¡pobre de mi prima! no es que sea indiferente, todo lo contrario...me mortifica que se me haya olvidado. y sí, la pasamos super =)

elidio - así mismo es. el punto es que era viernes santo. ¡a mí nunca me dijeron eso del mar convirtiéndose en sangre! qué imagen...sí, quería jugar un poco con esa crianza, con esas cosas que son "normales".

By Blogger Iva, at 09 abril, 2007 14:17  

Dito, Iva, me quedó medio mal el comentario...lo que quería decir es que lo único que le atribuías a ese día era el cumpleaños de tu prima, que resulta ser un viernes santo.
Oye, te quería hacer una pregunta..¿cómo se llamaba el personaje de Cien años de soledad que tenía caderas de mujer? ¿Arcadio? Nunca recuerdo...

By Blogger no apta para la humanidad, at 10 abril, 2007 12:31  

no apta - no te preocupes, ya todo el asunto con mi prima ha quedado aclarado. ahora, sobre el personaje de cien años de soledad, tendré que pedirte un rain check y enviartelo por email porque no recuerdo...=)

By Blogger Iva, at 10 abril, 2007 19:26  

He ido muchas veces al Fine Arts Cafe... ciertamente es impresionante y las sillas son orgásmicas, pero mi favorito sigue siendo el de Santurce. Asi apestosito, siempre vacío, con su pasado de cine porno... me seduce.
Adoro ese lugar.

Estoy ansiosa por ir a ver la peli que viste y no he tenido chance.

Que bueno leerte!

By Blogger Glifo, at 14 abril, 2007 17:57  

Glifo! Qué bueno verte por ahí de nuevo. Pues, a mí me gusta el concepto del Fine Arts nuevo aunque el que sirvan el salmón ahumado en un recipiente plástico ciertamente le baja el caché a la cosa.

By Blogger Iva, at 15 abril, 2007 14:42  

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